martes, 14 de abril de 2020

BUENOS DÍAS POR LA MAÑANA. 14/04/2020

Hola, queridos, ¿cómo estáis?

Espero que os acompañe la salud, que es lo más importante que tenemos. Lo demás tendrá arreglo.
Vamos a por esta extrañísima última cuesta del curso, que no sé si será tal, en qué consistirá y cómo la afrontaremos. De momento, vamos a pedalear y ya veremos por dónde sale el sol.

Ya os enviaron un comunicado desde el colegio dando nuevas fechas para los exámenes. No os digo nada porque no sabemos cuándo volveremos y en qué condiciones hasta que la Consejería de Educación publique algo.

Vamos a retomar las cosas por donde las dejamos. 

* ECONOMÍA II: "Organización de la empresa"........ El organigrama.
* ECONOMÍA I: "El contexto internacional"..............La sostenibilidad del sistema.
* FILOSOFÍA: "El ser humano"...................................El origen del ser humano.
* ECONOMÍA IV: "Economía personal".....................Inversión.

Y, para amenizar esta primera mañana, os dejo con un temazo de 1966. Es "One in a million", de Maxine Brown. Como veréis, es sosegada y cadenciosa, para no comenzar esta etapa con demasiados sobresaltos.
Uno entre un millón, como cada uno de nosotros. No lo olvidemos.
No os copio la letra porque no la he encontrado. Si alguno la localiza, que la comparta.

MUCHO ÁNIMO.

Levantemos esto en la medida de lo imposible.


martes, 7 de abril de 2020

PROPUESTA DE MEDITACIÓN. SENTADA 4.

(MUY IMPORTANTE: PROPUESTA DE MEDITACIÓN SÓLO PARA AQUELLOS QUE QUIERAN REALIZARLA. NO ES TAREA DEL COLEGIO. NO ES OBLIGATORIO)


Ayer tuve una larga charla con una antigua alumna del colegio. Hacía tiempo que no hablábamos y me hizo ilusión saber de ella.
Una de las cosas que me dijo fue que hacía yoga y meditación a diario. Una cosa le había llevado a la otra. Y me contó que, tras su primera experiencia meditativa, lloró de alegría.
Puede parecer exagerado, pero no lo es. Ella, que es una persona luminosa, se sintió sobrecogida al contemplarse por primera vez por dentro.

Algo que estamos perdiendo es nuestra capacidad de asombro. ¡Hemos visto tantas cosas por la tele, tantas películas, tantos efectos especiales! También ahora por Internet: hay aplicaciones para casi todo. Todo es posible y, por lo tanto, todo es esperable. Sólo es cuestión de que a alguien se le ocurra y que en Silicon Valley se pongan a ello. Las posibilidades parecen infinitas.

Por eso hay que mirar hacia dentro, a lo que no es programable ni obvio. Hay que mirar a donde nadie parece mirar nunca.


Buen camino.


lunes, 6 de abril de 2020

PROPUESTA DE MEDITACIÓN. SENTADA 3.


(MUY IMPORTANTE: PROPUESTA DE MEDITACIÓN SÓLO PARA AQUELLOS QUE QUIERAN REALIZARLA. NO ES TAREA DEL COLEGIO. NO ES OBLIGATORIO)


Una de las cosas que nos ocurren y que no nos vienen nada bien es vivir constantemente en el momento y en el lugar en los que no estamos. Se podría decir que, de normal vivimos disociados. El cuerpo vive en una dimensión espacio-temporal y la mente vive en otra.

Estamos haciendo algo y pensando, en otras cosas. Tenemos una relación y construimos otras en nuestras cabezas. Mantenemos una conversación y estamos recordando alguna conversación del pasado. La mente se nos va, salta.

Si habéis ejercitado estos días, os habréis dado cuenta de lo difícil que es mantener la mente atenta sólo en el aquí y en el ahora. Constantemente se marcha. Como un potro desbocado y salvaje al que hay que domar. Esa es nuestra tarea de aquí en adelante: embridar la mente para que, al menos durante unos minutos, esté centrada en su realidad y no en otra.

Santa Teresa de Jesús definía a la imaginación como "la loca de la casa". Y tener imaginación -y memoria- está muy bien. Pero su labor es sólo iluminar nuestro presente. El pasado es irrecuperable y el futuro impredecible. Sólo tenemos el presente. Si algo nos está enseñando esta pandemia es que las cosas pueden saltar por los aires de la noche a la mañana.
Uno de los mensajes que más se repetía en la publicidad de los últimos años era el de la seguridad. Nos vendían coches cada vez más fiables, sistemas de alarma para nuestras casas, seguros sanitarios, bucodentales, de vida, planes de pensiones... Todo consiste en controlar todas las realidades que nos rodean. Cuidado. Alerta. Miedo.

Pero, fijaos, siempre puede llegar algo completamente imprevisto e incontrolable que nos desbarate los planes. Las enfermedades, los enamoramientos incontrolables, las quiebras financieras o los golpes de buena suerte transforman nuestras vidas de raíz.

Meditar es contemplar el presente empezando por lo más cercano, que soy yo.

Buen camino.







sábado, 4 de abril de 2020

PROPUESTA DE MEDITACIÓN. SENTADA 2.

(MUY IMPORTANTE: PROPUESTA DE MEDITACIÓN SÓLO PARA AQUELLOS QUE QUIERAN REALIZARLA. NO ES TAREA DEL COLEGIO. NO ES OBLIGATORIO)



Los que hacéis habitualmente algún ejercicio físico me entenderéis. Y los que lo habéis intentado en innumerables ocasiones y siempre habéis terminado por abandonar, también me entenderéis.  

Los primeros, los gimnastas, han experimentado por sí mismos que el cuerpo es muy agradecido. Superado un primer periodo de adaptación al ejercicio físico exigente, los músculos y los tendones, los ligamentos y hasta los huesos empiezan a responder correctamente. Los pulmones comienzan a ser capaces de bombear todo el oxígenos que nuestras esforzadas células requieren y el corazón se adapta a las nuevas exigencias. Como una maquinaria, el cuerpo parece autoengrasarse y comenzamos a disfrutar de los esfuerzos que, tan sólo unas semanas o meses atrás, nos mortificaban.

Los segundos, aquellos que habéis probado uno y mil deportes, os habéis apuntado a gimnasios, habéis hecho planes de rutinas gimnásticas y siempre habéis abandonado en medio de una sensación de derrota de la que os ha costado recuperaros, sabéis que las cosas cuestan y que nuestro peor enemigo es nuestra propia cabeza que nos dice: para, ya está bien, no tienes necesidad.

Bien, el interior, nuestro interior, nuestra profundidad, es igual. Comenzar a meditar, al principio, si uno tiene ganas, es como un deslumbramiento. Uno empieza parando cinco, diez, quince minutos y se crece. ¡Qué bien me siento! Pero, ay, la rutina, el mantenimiento de un hábito una semana detrás de otra, de un mes detrás de otro, de un año detrás de otro es una historia diferente. 
Probamos con meditación, yoga, mindfullness... Al principio todo parece ir bien, pero llega un momento en que nuestro interior, como el cuerpo cuando empezamos a hacer gimnasia, se queja. Nuestra mente desea que la dejemos en paz con sus rutinas de prisas, experiencias, sueños, frustraciones. Está, por así decirlo, cómodamente instalada en la incomodidad. Parece un juego de palabras, pero no lo es. Como esas personas que sólo parecen ser felices siendo infelices, así es nuestra mente ajetreada.

Y aquí no hay aplicaciones de móvil ni complementos alimenticios que nos ayuden. Cuando tu mente te diga para, debes imponerte sobre ella. Calla. Respira. Vuelve al silencio interno y externo. Vence.

POSTURA, RESPIRACIÓN Y SILENCIO.


Buen camino.




viernes, 3 de abril de 2020

PROPUESTA DE MEDITACIÓN. SENTADA 1.


(MUY IMPORTANTE: PROPUESTA DE MEDITACIÓN SÓLO PARA AQUELLOS QUE QUIERAN REALIZARLA. NO ES TAREA DEL COLEGIO. NO ES OBLIGATORIO)


A la meditación se llega meditando. No hay otra.

Os dejo un pequeño vídeo que no llega a un minuto sobre la postura más sencilla que se puede adoptar para meditar. Hay muchas y muy variadas, pero yo os propongo la más simple y occidental.

 
(PINCHA SOBRE LA FOTO PARA REPRODUCIR)


Para meditar vamos a necesitar cuidar tres cosas: la postura, la respiración y el silencio.

Mientras uno medita no ha de moverse. Ya veréis que os van a entrar picores en la cara, en el cuerpo... Y dolores de mantener un rato, de manera fija, una misma postura erguida. Nada, ni caso. No hay que rascarse, ni moverse. Tranquilos, que ni os vais a morir de sarna ni de dolor.

La postura ha de ser ésta:



Plantas del pie bien fijas en el suelo, espalda erguida, hombros relajados y la cabeza...como si nos estuviesen tirando de la coronilla con un hilo desde el techo. Y ya.

Respirar, es bueno respirar profunda y largamente -pero no de manera exagerada- por la nariz y expulsar por la boca, también despacio. Y ser consciente de ello. Ser consciente de la respiración, al menos para mí, es la clave para no ponerme a pensar en cosas, para dejar la mente en blanco.

Y ahí viene la tercera. Ser consciente de la existencia viene de la mano de no pensar en nada. Y para no pensar en nada necesitamos silencio absoluto dentro y fuera de nuestras cabezas. Como mucho -como muchísimo- una música de fondo, bajísima, tipo mantra o sonido blanco. Ya veréis cómo la mente se os va al pasado -a recuerdos, a personas, tareas pendientes....- o al futuro -planes, deseos, ensoñaciones...-. Tranquilos, creo que eso pasa los veinte primeros años que uno medita. Cada vez que te pase, no te sientas mal. Simplemente, despídete de esa distracción y vuelve tu atención a la respiración. Y ya.

Os dejo un audio muy corto. Es para reproducir antes de la meditación.


Buen camino.